Selección

Cuando Passarella llegó para poner mano dura en la Selección

Después de la salida de Basile en 1994, Grondona apostó al Kaiser para iniciar un proceso sin Maradona, sin gorritas con publicidad ni aritos y pelos largos. Obtuvo la medalla de plata en los Juegos Olímpicos y llegó hasta cuartos de final en Francia 98

Por Federico Del Río

El ciclo de Alfio Basile en la Selección Argentina tuvo un momento bisagra: el histórico 0-5 ante Colombia que rompió un largo invicto de 33 partidos y lo mandó al repechaje para llegar al Mundial de Estados Unidos. Ese golpe dio pie para la vuelta de Maradona y la ilusión que no fue. Un grupo que finalmente sufrió otro golpe, el del doping de Diego y otra frustración. En el medio, algunas cuestiones secundarias como las gorritas con publicidades que usaban los futbolistas que también fueron puntos en contra para la conducción del Coco.

Todo ese combo hizo que después de su adiós de la Selección, el clamor popular señalara a Daniel Passarella como el hombre indicado para poner orden. El Kaiser venía de iniciar su carrera como técnico con éxitos en River (campeón del Torneo 89/90, Apertura 91 y 93), promoviendo muchos juveniles y, sobre todo, imponiendo disciplina. Así fue como una de sus primeras decisiones fue prohibir los aritos y el pelo largo cuando era una moda habitual de los jugadores. La mayoría aceptó el cambio de look para ponerse la celeste y blanca, aunque también hubo un no rotundo y resonante que fue el de Fernando Redondo, quien brillaba en el Real Madrid.

Passarella asumió como entrenador del equipo argentino el 15 de septiembre de 1994, hace 26 años. Aunque su relación con Grondona no era la mejor históricamente, don Julio habló con Alfredo Davicce, presidente de River, y con su guiño se sentó a negociar con el Kaiser. Antecedentes con esa camiseta, obviamente, le sobraban. Es el único futbolista que estuvo en los dos Mundiales que ganó Argentina, en el 78 fue el gran capitán y en el 86 no pudo jugar por un virus que lo afectó apenas llegó a México, pero fue uno de los 22 campeones de la mano de Bilardo, aunque para entonces la cinta de capitán ya era propiedad de Diego Maradona. 

Sin embargo, su ciclo como técnico de la Selección no fue exitoso. Fue el protagonista de un recambio importante de nombres después de aquel Mundial 94 que condujo Basile y apostó a muchos juveniles que dirigió en los Panamericanos 95 (fue campeón) y que luego llevó a los Juegos Olímpicos de Atenas 96, donde vivió la frustración de perder la final ante Nigeria en la última jugada. No le fue bien en las dos Copa América que disputó y, a diferencia de lo que le había pasado a Bilardo en el 85 y a Basile en el 93, Passarella logró clasificar al equipo con comodidad para el Mundial de Francia.

Justamente ese torneo marcó el final del ciclo del Kaiser en la Selección. Arrancó con un 100% de efectividad en la primera fase al golear a Japón, ganarle a Jamaica y luego a Croacia. Tres jugados, tres ganados, siete goles a favor y ninguno en contra ponían a la Argentina a la altura de Francia, el otro equipo que ganó los tres encuentros de la primera fase. En octavos de final vivió el momento más emotivo al superar a Inglaterra por penales, tras un vibrante 2-2. Así llegó al cruce con Holanda, en Marsella, donde cuando parecía que otra vez se definiría desde los doce pasos se dio la expulsión de Ariel Ortega y el gol de Denis Bergkamp en el último minuto para enterrar la ilusión de jugar la semifinal frente a Brasil. 

Passarella ya había anunciado que se iría después del Mundial y así lo hizo, dejando un balance total de 52 partidos dirigidos y un 66% de efectividad producto de 32 victorias, 13 empates y 10 derrotas.

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