Opinión

Abróchense sus cinturones, llegó el Leeds

Bielsa, el entrenador más inspirador de los últimos 30 años del fútbol argentino, debutó -a los 65 años- en un torneo en el que siempre quiso dirigir. El Liverpool de Klopp le ganó 4-3 a su equipo en un partido que está para subirlo a Netflix: perdió bien, pero fue como si Ferro volviera a Primera y le jugara de igual a igual al River de Gallardo en el Monumental

Por Ignacio Fusco

Marcelo Bielsa, DT de Leeds(EFE)

Marcelo Bielsa, DT de Leeds | EFE

Querido diario: hoy al mediodía grité tres goles de un equipo que acaba de ascender a la Primera División del fútbol inglés. Jugamos contra el campeón, el Liverpool, uno de los dos mejores equipos del mundo, en su cancha, y a dos minutos del final estábamos 3 a 3. Desde la Fiorentina de Batistuta que no me pasaba esto. Sin embargo llegó un córner, el décimo de ellos (nosotros –nos llamamos Leeds– no tuvimos ninguno), y uno de los refuerzos que hoy debutaba, Rodrigo Moreno, se la puso en la rodilla a un central que justo se estaba yendo para afuera con otro compañero nuestro que lo iba a atorar. Perdimos, pero el partido estuvo como para subirlo a Netflix. Seguramente ya lo han hecho. Miniserie. Seis capítulos de 15 minutos. Título: “Bielsa, técnico de Los Pumas”, así ganamos la batalla de los clickbaits. Una temporada llena de aventura, heroísmo, nervios y emoción. 

Marcelo Bielsa debutó en un torneo en el que siempre quiso dirigir. Lo hizo a los 65 años y por el camino largo: agarrando a un equipo que había descendido en 2004, que jugó tres temporadas en Tercera y que, obviamente, no había estado nunca ni cerca de ascender. Es como que Ferro vuelva a Primera con un equipo hermoso y le juegue mano a mano en toda la cancha al River de Gallardo, con jugadores que no conoce nadie, en el Monumental. Si eso no es un gran técnico, se desconoce qué lo es. Después, bueno, después están los partidos: siempre hubo un pase del Liverpool a la espalda de Klich y Philipps que la presión del Leeds no pudo anular, el nuevo central alemán (Koch) perdió a Van Djik en el golazo de cabeza del 2-1 y antes –a los tres minutos del primer tiempo– había homenajeado con una mano en el área a Adalberto Román. Es la vida de Bielsa: trae un central alemán y le pasa eso. Pero el Leeds, que corrió bastante atrás de la pelota por la técnica y la dinámica del Liverpool heavy metal de Klopp, metió un golazo por apretar y moverla rápido en el 3-3 y casi lo gana con un tiro libre de Philipps que pasó ahí nomás. Como dice el escritor mexicano Juan Villoro, “si todavía no se escribió una gran novela sobre fútbol fue porque los partidos son una novela en sí”. Intriga, suspenso, un 3-2 a los 33 minutos y un partido que se pierde por el bolo que le ha tocado a un brasileño que quiso nacionalizarse español.

La Premier League ha vuelto a demostrarnos que el futuro del fútbol quizá sea una fusión del handball con la NBA: todos en 45 metros, cero tenencia, marcas mano a mano, presión sobre el que tiene la pelota, cortinas y diagonales para atacar el área, cambios de banda en un segundo, contraataques hechos de furia y velocidad. Riquelme, viendo el partido, se habrá muerto de risa o de angustia. Acá suponemos -ojalá- que de risa. Media pisada ahí y alborotabas el mundo. El retorno del fútbol unplugged.

Mientras tanto, tres palabras fueron tendencia en Twitter durante las dos horas que duró el show del partido: Liverpool, Bielsa y Leeds. Las explicaciones son muchas y casi todas exceden el juego, lo que estrictamente pasa ahí. Bielsa se ha transformado en esta última década en una tesis experimental sobre humanismo, ética y moral. Sus intervenciones públicas analizando el poder de los medios, los momentos en los que cuenta lo que significa el fútbol para él han creado a una afición que quiere que le vaya bien. Como el fútbol se hace de las palabras más importantes de la vida –ganar, perder, miedo, valentía, resistencia, orgullo, el chico, el poderoso, el villano, la revolución– cualquier cosa que dice parece trascendental. De sus decisiones, su trabajo, se hablaba poco, sencillamente porque el público masivo no veía a sus equipos jugar: un link roto para encontrarse con un duelo frente al Luton en la B inglesa, un paso de 14 partidos en el Lille francés. Pero este mediodía algo cambió: incluso el pueblo que aún vive la noche negra de Japón y Corea ha mirado un rato la cinchada contra el Liverpool de Klopp. Y en la 5ª fecha se viene el City de Guardiola. Bielsa ha regresado a las luces del circo máximo agarrando el camino más largo: desde el Ascenso, revolucionando a una ciudad cuyo único club es éste, creando un equipo furioso con jugadores que no habían jugado nunca así. Nos la pasamos poniéndonos en el lugar de los hinchas de Racing o de Boca pero hablamos de Bielsa y nos olvidamos de esa conexión. Miren “Take us home” y van a entender todo. Si fuéramos nosotros ya nos habríamos tatuado la heladerita, de última los anteojos. Es el técnico más influyente, más inspirador de los últimos 30 años del fútbol argentino. Es amor, querido diario. Bielsa es amor.

En la liga del very difficult, después del partido, el técnico lo saludó a Klopp y le dijo algo. Bielsa no habla inglés, así que sospechamos que lo habrá hecho en español. Klopp le sonrió y se fue. Hay una sola cosa que el entrenador del Liverpool sabe decir en español. Es lo que necesitamos para acompañar esta temporada del Leeds en la Premier. Lo contó durante una conferencia de prensa cuando estaba en el Dortmund. Un periodista lo gastó diciéndole que Guardiola había aprendido alemán y después le preguntó si él sabía algo en castellano. Klopp se tentó, tocó el micrófono, abrió su sonrisa blanca, dijo: “Una cerveza, por favor”.

Comentarios