Opinión

La vida sin fútbol

Si nos hubieran dicho, antes de la pandemia, que el fútbol iba a dejar de jugarse en la Argentina durante cinco meses, habríamos creído que se trataba de un cuento de ciencia ficción de Adolfo Bioy Casares, pero no, es la realidad que nos toca atravesar

Por Leonardo Gentili

La vida sin fútbol

La vida sin fútbol

¿Cómo hubiera sido nuestra vida sin fútbol? Seguramente con menos vínculos afectivos, con más pasión destinada a la obra de Shakespeare o a la de Jean-Luc Godard. Tal vez el doctor Carlos Salvador Bilardo solamente se hubiera dedicado a la medicina y quizás seríamos seguidores de sus teorías médicas. En una de esas "El Flaco" Menotti sería un alto mando del Partido Comunista argentino. ¿Y Diego? Diego hubiera sido un distinto en cualquier rama del arte a la cual se hubiera dedicado.

Lo cierto es que ya llevamos varios meses sin fútbol y nuestros hábitos cambiaron alrededor del deporte al que tanto extrañamos. Los días son diferentes sin partidos. No hay alegrías o derrotas compartidas, ni tampoco cargadas en el laburo. Hay silencio y vacío. A las tardes de domingo con sol les falta algo, a las de lluvia también. Se extrañan hasta los sinsabores de la derrota y mientras tanto los días se suceden y las idas y vueltas, sobre fechas probables de regreso a los entrenamientos, se hacen interminables.

Ni entre los protagonistas principales, futbolistas y entrenadores, se ponen de acuerdo. Por un lado Carlos Tevez y Miguel Ángel Russo, figura y DT de Boca respectivamente, se manifestaron, de momento, en contra del regreso, mientras que el entrenador de River, Marcelo Gallardo, hace rato que pidió que se establezcan protocolos para volver a practicar. En el medio están los hinchas quienes no dejan liga del mundo por mirar en pos de amenizar la espera.

La ausencia de fútbol magnifica las decepciones de la cotidianeidad al no estar ese cable a tierra que significa ir a la cancha o gritar frente al televisor por tu equipo. Al ser el fútbol nuestro deporte popular por excelencia, es un engranaje fundamental y necesario para tanta gente que en él encuentra la posibilidad de matizar realidades que muchas veces distan de ser las ideales. Si al enamorado lo ponés en la disyuntiva de elegir entre el sufrimiento y el olvido nunca elegirá el olvido. Haciendo una analogía con el futbolero, con tal de volver a ver a su equipo hasta se bancaría la ignominia de la derrota.

En definitiva con el fútbol ocurre eso, ahora que no está extrañamos hasta el sufrimiento de lo que muchas veces nos genera y mientras se jugaba disfrutábamos de las buenas, por supuesto, pero, a su vez, las malas nos envolvían en las ganas de encerrarnos en casa y no salir ni siquiera para ir a trabajar y así evitar las cargadas. Antonio Machado, claramente, no se refería al fútbol, aunque bien podría adaptarse al deporte más popular de los argentinos aquello de: "Ni contigo ni sin ti/ tienen mis penas remedio/ contigo porque me matas/ sin ti porque me muero". Si bien, como canta Andrés Calamaro, nadie muere por amor, tampoco nadie moriría sin fútbol, que es una de las formas del sentimiento, pero la vida no es la misma sin un gol sobre la hora que le dé el triunfo al equipo del cual somos hinchas.

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