Opinión

Jugar sin Ángel es un pecado

Dabove patea el tablero, saca a los Romero y de vuelta hay San Lorenzo revuelto. La salida de Oscar puede argumentarse, pero la del gemelo delantero no se entiende ni en una práctica: viene siendo el mejor por lejos. Antes deberían salir los otros diez. ¿Paga por los líos de vestuario? ¿Sucedió algo más? Alguien debe explicar qué pasa.

Por Enrique Gastañaga

Dabove patea el tablero en San Lorenzo(Prensa San Lorenzo)

Dabove patea el tablero en San Lorenzo | Prensa San Lorenzo

No se entiende desde ningún lugar. Así será por lo menos hasta que aparezca una razón que valga la pena, expuesta por el entrenador, por algún dirigente, por algún compañero, por el médico, por quien sea... Es llamativo que los gemelos Romero no sean titulares en el nuevo San Lorenzo, pero mucho más asombra la ausencia de uno de ellos, el delantero. Todo  porque jugar sin Angel es un pecado. No puede faltar. Debería ser el último en salir. Alguien tiene que explicar qué pasa.

Es real que hace un tiempo San Lorenzo viene resultando una inmensa decepción. Sin embargo, en ese contexto, no hay dudas a la hora de escoger un jugador que no acepte discusiones por sus producciones y por su entrega: Angel Romero.

Se trata por lejos de la individualidad con más alto rendimiento: goles exquisitos con pelota en movimiento o detenida, con asistencias, con algunas fantasías típicas de los jugadores distintos, con despliegue amplio para cubrir espacios llegado el momento de recuperar la pelota… Este Romero tiene Angel y es el único que dispara ilusiones de verdad en los hinchas de San Lorenzo. No merece reproches futbolísticos. Integra el podio de los que se ganaron el lugar, completado por Federico Gattoni y Juan Ramírez.

¿Tan mal lo vio Diego Dabove a Angel en estas semanas de entrenamiento? ¿Tan bien se encuentran Uvita Fernández, Di Santo y Melano, los tres que jugarían arriba en algunos de esos espacios que podría ocupar el Romero delantero? Mmmm… No cierra. Lesionado no está. Al menos parte médico no hubo. ¿Y si de última este sábado el DT sorprende y lo pone de titular? Tampoco sería lógico porque, en este contexto de plantel, no puede faltar ni en una práctica.

Tal vez Dabove pretende bajar un mensaje directo al vestuario, a esa intimidad donde los Romero se encuentran mal vistos, cuestionados por varios de sus compañeros. Entonces, dentro de esa misma hipótesis, el entrenador busca demostrar autoridad y les da la chance de arrancar a otros jugadores, para que ellos demuestren que están por encima de los gemelos polémicos, para que Oscar y Angel sientan que los privilegios se les han acabado. Otra posibilidad incongruente.

Sólo se comprendería la exclusión de los Romero si en estos días renovaron caprichos o episodios inaceptables. Todo lo anterior debería haber quedado atrás. Es otra historia. Claro que si hay nuevos motivos deberían ser informados por el técnico o por los dirigentes. Y si la convivencia sigue tiroteada aquellos futbolistas que se sienten mal deben hablar ahora, no tarde como lo hizo Ignacio Piatti.

Los gemelos les cuestan mucho dinero a San Lorenzo. Y si no juegan por cuestiones extrafutbolísticas y de algún modo se los sanciona, sería saludable que todo se blanquee. Así se evitaría un ruido innecesario y todo sería mucho más claro. ¿O será que la dirigencia de San Lorenzo, advirtiendo que no puede sostenerlos económicamente y que se insinúa algún otro equipo interesado en ellos, deja crecer el desgaste para que opten por irse sin dudarlo?

Interrogantes al margen, hay una realidad: Dabove es quien más se expone sacando a los Romero. ¿Con qué necesidad? Ya demasiados líos hubo en San Lorenzo en el último tiempo como para activar otra bomba justo en la previa del arranque de este nuevo ciclo, que encima incluye la Libertadores. Los problemas debían arreglarse antes. Poner primera sin los futbolistas más desequilibrantes suena ultra riesgoso.

Dabove tenía un camino intermedio. Por ejemplo, podía excluir a un gemelo y sostener a otro. Ahí no habría ningún cuestionamiento. En el análisis fino, Oscar ofrece flancos débiles, con su exasperante discontinuidad, aunque la mayoría también hizo mucho menos que él. Lo que no se respalda desde ningún lugar es la marginación del otro Romero, del delantero. No puede faltar en este San Lorenzo. Es quien más rindió por lejos. Por eso jugar sin Angel es un pecado. Antes deberían salir los otros diez. 

Comentarios