Nacional

La vuelta de Talleres a Primera

Se cumplen cuatro años del ascenso de la T después de 12 temporadas ausente en la máxima categoría. Un triunfo agónico contra All Boys, con un golazo de Pablo Guiñazú, fue la llave para la vuelta olímpica del regreso

Por Federico Del Río

La emoción por ascender a Primera(Fotobaires)

La emoción por ascender a Primera | Fotobaires

Hacía siete años que Pablo Guiñazú no convertía un gol en torneos oficiales. Desde el 2009, cuando era jugador del Inter de Porto Alegre y había festejado frente a Goiás. Nunca pateaba al arco desde afuera del área, ni en las prácticas confesaría después de ese inolvidable 6 de junio de 2016. Pero esa tarde en Floresta, cuando ya se jugaba el quinto minuto del suplementario, clavó un zurdazo que se metería no sólo en el ángulo del arco de All Boys sino también en la historia de Talleres que concretaba el sueño de volver a Primera después de 12 años ausente.

Cuatro años atrás, los cordobeses le ponían punto final a una etapa negra, con descensos y hasta quiebra institucional incluida. Tiempos en los que el club pasó penurias económicas y deportivas, que lo llevaron a tener que jugar en el Torneo Federal. Pero desde allí resurgió y con un equipo que construyó Frank Kudelka terminó dando el salto desde la tercera categoría a la primera en menos de un año. Porque en octubre del 2015 Talleres venció a Sol de América de Formosa en la final para subir al Nacional B, del que fue campeón invicto en un torneo que en seis meses otorgó el ascenso.

Ese partido de la T frente a All Boys le dio el tinte épico que necesitan los mejores finales de las películas. Porque el equipo de Kudelka se había quedado con 10 hombres en el primer tiempo por la expulsión de Rodrigo Burgos, porque los de Floresta se pusieron en ventaja cuando faltaban 9 minutos para el final del partido mientras Chacarita, el escolta en la tabla, estaba goleando a Independiente Rivadavia. Pero a los 38 y 49 minutos, Gonzalo Klusener -otro histórico- y el Cholo Guiñazú fueron los protagonistas de los goles que revirtieron el resultado y desataron el desahogo y la euforia.

Vengo a ascender y a retirarme en Talleres”, se había propuesto Guiñazú cuando a los 37 años decidió dejar el fútbol brasileño (estaba jugando en Vasco da Gama luego de ser ídolo en Inter) para cumplir el sueño de su papá, que ya había fallecido. Y el Cholo fue el referente para ese plantel que venía del Federal A y en el primer intento consiguió el título que lo devolvió a la Primera. Con Guido Herrera haciéndose dueño del arco y relegando a Mauricio Caranta, con el fútbol y los goles que aportaba Nazareno Solís, y con la propuesta que bajaba Kudelka desde el banco de suplentes.

Así, Talleres le puso punto final a la malaria que había comenzado en 2004 cuando al equipo de Juan José López no le alcanzó terminar tercero en el Torneo Clausura (incluso clasificando a las copas) para zafar del descenso producto de varias malas campañas acumuladas. Tuvo que jugar la Promoción y Argentinos lo condenó. Los doce años se dividieron en partes iguales entre la B Nacional y el Torneo Federal, recorriendo cada rincón del país hasta la gloriosa tarde en Floresta que puso a la T en su lugar.

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