Nacional

La última función de Diego Milito

El ídolo de Racing tuvo su partido despedida hace cuatro años, en un Cilindro que estuvo repleto de figuras académicas e internacionales. “Me voy con el sueño realizado”, dijo ante 30 mil hinchas

Por Federico Del Río

Diego Milito, en su partido despedida(Fotobaires)

Diego Milito, en su partido despedida | Fotobaires

¿Es Diego Milito el máximo ídolo de Racing? La discusión será eterna para los hinchas que ya peinan canas (o no pueden peinarse) y vieron al famoso Equipo de José. Más aún para los que disfrutaron del propio Pizzutti jugador. Más allá del orden en el que se los quiera ubicar, no hay dudas de que el actual manager es uno de los futbolistas más importantes de la historia académica. Un goleador hecho surgido de las Inferiores, clave en el título del Apertura 2001 y capitán y figura del campeón en 2014 cuando volvió a Avellaneda después de una década.

Ese regreso fue parte fundamental para que el amor de los hinchas de Racing hacia él creciera exponencialmente. Milito siguió el camino que habían recorrido otras grandes figuras -como Juan Sebastián Verón con Estudiantes, por ejemplo- para volver a ponerse la camiseta con la que se formó después de haber triunfado en Europa. El delantero pasó por Genoa, Zaragoza e Inter, que ganó la Champions League 2010 gracias a un doblete del Príncipe en la final. En 2014 se vistió otra vez de celeste y blanco y se empezó a forjar el ídolo.

Seis meses tardó para volver a gritar campeón con la cinta de capitán en su brazo izquierdo y el emblemático número 22 en la espalda. Fueron dos años los que Milito les regaló a los hinchas de Racing hasta que dijo adiós para siempre, a mediados de 2016. Y unos meses después de aquella última función oficial frente a Temperley, el delantero tuvo su partido homenaje en el Cilindro, con 30 mil hinchas en las tribunas y muchísimas figuras académicas e internacionales en la cancha. Los campeones del 2001, los del 2014, junto a glorias como Rubén Paz y Gustavo Costas mezclados con cracks como Francesco Toldo, Iván Córdoba, Roberto Ayala y Walter Samuel.

Quiero agradecerles y abrazarlos uno por uno. Son únicos. Lo mejor que tiene Racing es su gente. Me voy con el sueño realizado. Gracias a mi amado Racing”, dijo Milito con el micrófono en la mano y la emoción a flor de piel. La voz le temblaba en ese momento en que la gente le respondía con dos cantitos marca registrada: “Milito es de Racing, de Racing de verdad” y “Milito hay uno solo”. Fue uno de los momentos más vibrantes de aquel 12 de noviembre de 2016, al igual que cuando entró a jugar Leandro Milito, el hijo del delantero. Por entonces con 9 años, se animó a patearle un penal a Toldo y festejar el gol besándose el escudo de Racing y abrazando a su papá.

Milito debutó con la camiseta de Racing el 11 de diciembre de 1999, en un 3-3 entre la Academia y Unión. Gustavo Costas y Humberto Maschio era la dupla técnica en aquel momento en que tuvo su estreno reemplazando al uruguayo Canobbio. Dos años más tarde fue uno de los principales protagonistas del Apertura 2001 que cortó la racha de 35 años sin títulos locales. Se fue en el 2004 al Genoa, pasó por Zaragoza e Inter antes de regresar una década después para dar otra vuelta olímpica ya como capitán. Y el 21 de mayo de 2016, frente a Temperley, se despidió de manera oficial.

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