Nacional

El tricampeonato del adiós de Francescoli

Hace 23 años, River ganaba el Apertura 97 y completaba una trilogía a nivel local con Ramón Díaz en el banco. La coronación frente a Argentinos marcó también el final de la carrera del uruguayo

Por Federico Del Río

El José Amalfitani fue el testigo de una nueva fiesta riverplatense, de una nueva vuelta olímpica que parecía que quedaría en la memoria por ser la que se transformaba en el tricampeonato sin saber que tiempo después llegaría una noticia que haría aún más histórico a aquel 21 de diciembre de 1997. Argentinos Juniors hizo de local en la cancha de Vélez para recibir a River en la última fecha del Torneo Apertura. Un 1-1 deslucido alcanzó para que el equipo de Ramón Díaz se coronara nuevamente, como ya había pasado en el Apertura 96 y el Clausura 97, transformándose en tricampeón del fútbol argentino.

Ese equipo marcó sin dudas una época a mediados de los 90, con una racha de títulos que comenzó con la Copa Libertadores 96, tal vez con la formación que menos brilló, que transpiró más de lo que se lució. Pero a partir del segundo semestre de ese año, Ramón Díaz condujo un River lujoso, que aplastaba rivales a pura voracidad y que hasta los neutrales aplaudían por el juego que desplegaba en las canchas. Así fue como se adueñó de tres campeonatos en final a nivel local, el último apenas 96 horas después de haber levantado la Supercopa 97.

Entre el Apertura 96 y los dos torneos del 97, fueron 57 partidos disputados, de los cuales River gano 41, empató nueve y apenas perdió siete. En ese Apertura 97 del que se cumplen exactamente 23 años, el empate ante Argentinos le sirvió al Millonario para dar la vuelta olímpica en Liniers y dejar a Boca en el segundo puesto, apenas un punto abajo en la tabla de posiciones. Germán Burgos; Hernán Díaz, Celso Ayala, Eduardo Berizzo, Juan Pablo Sorín; Marcelo Escudero, Leonardo Astrada, Sergio Berti; Marcelo Gallardo; Enzo Francescoli y Marcelo Salas fueron los 11 del día de la coronación.

Lo que nadie supo en esa jornada fue que los hinchas que habían ido al Amalfitani habían sido testigos del último partido profesional de Enzo Francescoli. El uruguayo, capitán e ídolo de aquel equipo, anunció unos días después que le había puesto punto final a su trayectoria con ese nuevo logro. El Príncipe completaba así un segundo paso exitosísimo por River: había regresado en 1994 con la intención de conquistar la Copa Libertadores que le había quedado pendiente en su primer paso y superó las expectativas.

Francescoli fue una pieza fundamental en esos años, marcando la diferencia técnica y también aportando muchos goles tan brillantes como fundamentales. No sólo se dio el gusto de besar y levantar la Libertadores en el 96 sino que también fue el capitán que recibió la Supercopa 97 y otros cuatro títulos locales (el Apertura 94 además del tricampeonato), que se sumó a la estrella que había conquistado en la temporada 85/86 durante su primer paso por River.

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