Nacional

Beccacece a veces se complica solo

No sólo porque le faltó un gol Racing terminó segundo y se expone a cruzarse en octavos de la Libertadores con algún poderoso. También su DT acumuló decisiones llamativas en las formaciones iniciales y en los cambios. Vive con tanta intensidad/locura este juego que en ciertas ocasiones hace difícil lo simple. 

Por Quique Gastañaga

Es un placer sentarse a conversar de fútbol con Sebastián Beccacece por cómo lo piensa y por cómo lo explica. Sin embargo, esa claridad que sabe transmitir en una larga charla no se percibe en algunas de sus decisiones para armar el equipo inicial o para modificarlo durante los partidos. Es que Beccacece a veces se complica solo.

Le viene sucediendo demasiado desde que se reanudó la Libertadores. ¿Hasta dónde ese rasgo influyó para que Racing no termine primero en su grupo y se exponga a un sorteo que en octavos podría cruzarlo con los rivales más peligrosos de la Copa? Imposible medirlo. Lo real es que Racing fue segundo no sólo porque le faltó un gol y por su reducida contundencia hasta en la ejecución de penales. En el análisis también queda en la mira el entrenador.

Cuando Racing debe salir a ganar y a convertir goles, Beccacece deja en el banco a Lisandro López, Cvitanich y Garré contra un modesto equipo venezolano como Estudiantes de Mérida. Eso ocurrió anoche. Salió con un 4-1-4-1 con Reniero como centrodelantero, con Solari y Fértoli por afuera y con Miranda y Melgarejo para construir por adentro. Por supuesto que a todos juntos no podía poner. Ahora bien: ¿a un equipo que se viene caracterizando por la dificultad para convertir, advirtiendo que el adversario no metía miedo y que Reniero no es un goleador furioso, no le hubiera sentado mejor sumar arriba a Lisandro López, con su experiencia y con esa capacidad que además ofrece para tirarse atrás, como lo demostró al ingresar más tarde, por ejemplo asistiendo a Melgarejo en una de las primeras que tocó? Y si Licha no estaba para 90 minutos, como se supone, mejor utilizarlo de arranque para hacer la diferencia y no pelear luego contra el apuro y la desesperación. Había arrancado con Nacional en el Cilindro con Cvitanich de “9”, pero como no estuvo fino en la definición en los partidos siguientes se inclinó por Reniero. ¿Se vienen Licha y Reniero juntos? Se verá.

Cuando Racing funciona en el primer tiempo y parece que no necesita retoques, Beccacece mete mano en el equipo y lo bueno ya no lo es tanto. Eso sucedió contra el modesto Alianza en Lima. El equipo merecía ganar en los 45 iniciales, pero había padecido la falta de gol, fallando hasta un penal. En el entretiempo, el DT hizo dos cambios (Alcaraz por Reniero y Garré por Montoya) y Racing no fluyó igual. Todo quedó atenuado porque sobre la hora encontró dos goles por jugadores ingresados desde el banco, Banega (entró por Melgarejo) y justamente Garré.

Cuando Racing no funciona en la etapa inicial y se imponen las modificaciones, Beccacece demora los cambios. Eso pasó anoche contra Estudiantes de Mérida. No había caso. No había funcionamiento. En todos los partidos anteriores, el técnico había realizado cambios en el entretiempo. Esta vez no hizo ninguno en el descanso. Insólito. Y eso que Nacional ya ganaba 2-0 en el otro encuentro y las obligaciones de convertir para su equipo se multiplicaban. Recién a los 11 del segundo tiempo mandó a la cancha a Licha López y Matías Rojas, quien solo con su pegada ya representa un aporte valioso. Incluyó a Garré a los 24 y...

Recién en tiempo adicionado Beccacece puso a un goleador como Cvitanich cuando Racing requería un gol para no ser segundo en su grupo y evitar en el sorteo cruzarse en octavos de final con River, Boca y los brasileños más fuertes. Es incongruente con lo que exige la realidad y hasta con su perfil de DT. Es que Beccacece arriesga con muchas de sus decisiones. Siempre sus equipos van al frente, pero en un caso así de extremo no tira todas las fichas sobre la mesa. Raro...

Cuando un futbolista de Racing falla un penal, lo expone en forma pública de diversas maneras. A Reniero, en Lima, lo excluyó en el entretiempo argumentando que estaba amonestado. Si se tratara de un defensor o de un mediocampista de marca, se entendería. Es un delantero... Sonó a excusa. Ahora, este miércoles a la noche, apenas Fértoli resbaló y la tiró al cielo, en lugar de respaldarlo de algún modo, Beccacece empezó a gesticular en forma descontrolada. En algún momento estas reacciones podrían comenzar a jugarle en contra en la relación con los jugadores.

Cuando hay un pibe que vuela e ilusiona como Garré, prefiere Beccacece ponerlo en los segundos tiempos en lugar de ubicarlo de entrada para afirmarlo de una vez por todas. El momento era en estos partidos que no ponían en riesgo la clasificación. Ahora vendrán esos instantes decisivos que no aceptan pruebas. Desde la reanudación de la Libertadores, lo situó de titular con Nacional en el Cilindro. Y en el primer tiempo fue el mejor del equipo. Después, siempre lo mandó al banco e ingresó en las etapas finales.

Tanto piensa, tanto estudia, tanto mide, tanto Beccacece planifica que a veces se distancia demasiado de la lógica futbolera. Suena extraño que le pase después de experiencias potentes con epílogos negativos en escenarios grandes, como ayudante en la Selección Argentina de Sampaoli y como entrenador principal en la Universidad de Chile y en Independiente.

De todos modos, a poner a Racing en su justo lugar: tampoco es preocupante su realidad. Terminó segundo, pero mereció ser primero. Es más, concluyó con puntaje de líder: 15 unidades. Sólo Flamengo y Santos superaron esa cantidad y llegaron a 16. Sin embargo, alerta. Para ganar la Libertadores, se necesita algo más. Contundencia, por supuesto. También un entrenador que transmita mayor calma y no se complique solo.

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