Liga Profesional

Franco Di Santo, el “9” buscado por Boca, tuvo como chofer a Drogba y fue sorprendido por Messi

El goleador de San Lorenzo, en su singular recorrido por el fútbol, vivió momentos de cuento: el vínculo especial con el fantástico goleador marfileño, el vestuario de un Chelsea histórico, el día que Terry lo sorprendió, el susto en la habitación de Leo...
 

Por Enrique Gastañaga

Didier Drogba y Franco Di Santo

Didier Drogba y Franco Di Santo

Casi que se trataba de un juego de adivinanzas cada día que Didier Drogba pasaba a buscarlo por su casa de Londres para ir juntos al entrenamiento del Chelsea. El desafío era acertar el auto fantástico en que aparecería ese fascinante goleador. Junto a papá y mamá, él también observaba por la ventana el momento en que arribaba esa celebridad marfileña. En general, se asombraban. Después, sólo había que disfrutar el viaje…

Suena a cuento, pero pasó. Fue verdad. Franco Di Santo, el delantero de San Lorenzo, el otro “9” que busca Boca, tuvo como chofer a Drogba. No había traspasado la barrera de los 20 años. El mendocino transitaba sus primeros pasos en Inglaterra.

En aquel vestuario de fantasía y también campeón de la Champions League, Di Santo debía explicar a través de un par de compañeros traductores que era un argentino que no había jugado nunca en Argentina. Cuando contaba cuál era su anterior equipo y decía Audax Italiano, enseguida le repreguntaban de qué lugar de Italia era el club. “Es de Chile”, les aclaraba él con paciencia.

Cada vez que juega a los recuerdos, Di Santo remarca la humildad que distinguía a esas estrellas del Chelsea que él miraba con admiración y que siempre recordará con alegría y agradecimiento. Guarda el goleador una colección de muchos otros momentos.

En el podio de las historias íntimas vividas por Di Santo en el Chelsea, se ubica sin dudas una que lo vinculó tal vez al máximo referente de aquellos tiempos: John Terry. Nació en uno de los primeros viajes en avión con el equipo. Cada futbolista, para distrarse en el vuelo, apostó a su computadora. Casi todos tenían la misma, muy pequeña y de última generación. El mendocino, como la suya era añeja y gigante, prefirió dejarla guardada en su bolso. Eso sí, a un compañero le pidió que le pasara el modelo que ellos habían elegido. La anécdota recién comenzaba…

El Chelsea jugó aquel partido y regresó a Londres. En el primer entrenamiento, de repente, Di Santo escuchó que alguien lo llamaba: “Francoo, Francoo…”. Era Terry. Lo buscaba para regalarle una computadora idéntica a la suya. El brasileño Juliano Belletti fue el traductor de ocasión aquel día de sorpresa total. Le explicó a Franco que la actitud de Terry era una señal de fuerte liderazgo, que apuntaba demostrarles a cada uno de los jugadores que todos en el Chelsea eran iguales.

A los 32 años, la ruta de viaje de Di Santo por el fútbol tiene muchas paradas: Audax Italiano, Chelsea, Blackburn Rovers, Wigan, Werder Bremen, Schalke 04, Rayo Vallecano, Mineiro y San Lorenzo. ¿Le sumará Boca o se quedará en Boedo? Se verá. El tironeo continúa y no parece sencilla la operación.

Con semejante recorrido, por lo pronto, historias para contar a Franco le sobran. También hay una muy divertida con Lionel Messi. Sucedió en la Selección Argentina. Tenía Di Santo buena relación con Sergio Agüero. Entonces, pasó por la habitación del flamante goleador del Barcelona. El mendocino ingresó, se sentó en una de las camas y empezaron a charlar con el Kun. De repente, advirtió que era la cama de Messi. “¿Viste dónde estoy sentado?”, dijo Franco riéndose y en esa misma posición empezó a moverse de arriba hacia abajo. No imaginaba que la puerta justo se abriría y aparecería Leo…

El rostro de Di Santo adquirió un tono rojizo. Se puso de pie, pero el 10 le dijo: “Tranquilo, tranquilo, quedate ahí. No pasa nada”. Leo enseguida le aportó naturalidad a la charla con un comentario: “Vos jugaste con mi primo en Tiro Suizo de Rosario”. Franco no podía creer que Messi supiera ese detalle de su carrera. Lo sorprendió tanto como Terry en el vestuario de Chelsea y como la primera vez que Drogba fue su chofer. 

Comentarios