Internacional

Supercopa 94: La revancha de Independiente

Se cumplen 26 años de la final que el Rojo le ganó a Boca con un golazo de Sebastián Rambert, en la Doble Visera. Así, los de Avellaneda se desquitaron del cruce que habían perdido en el 89.

Por Federico Del Río

Fue el enfrentamiento entre dos equipos que prometían buen fútbol. De un lado, el Independiente de Miguel Angel Brindisi que ya había sido campeón del Torneo Clausura 94 en una gran definición en la última fecha con el 4-0 ante Huracán que significó la vuelta olímpica. Gustavo López, Daniel Garnero, Albeiro Usuriaga y Sebastián Rambert eran las cartas ofensivas de aquel equipo. Enfrente apareció el Boca de César Luis Menotti, que contaba con buenos pies como los de los Betos -Márcico y Carranza-, el Polillita Da Silva y Sergio Martínez. Dos equipos destacados del fútbol argentino que se encontraron en la final de la Supercopa 94.

Independiente había llegado luego de eliminar a tres brasileños: Santos, Gremio y Cruzeiro. Mientras que Boca dejó en el camino a Peñarol, luego superó a River en una sufrida definición por penales y después al San Pablo de Telé Santana. La Supercopa reunía a todos los campeones de la Libertadores en cruces de eliminación directa y cada llave era una final. Pero el partido de ida donde sí estaba en juego el título fue el 2 de noviembre, en la Bombonera: los de Menotti desperdiciaron muchas oportunidades, se pusieron en ventaja con un gol de Manteca Martínez, pero el Rojo lo empató en el segundo tiempo gracias a un cabezazo de Rambert.

Una semana después, el 9 de noviembre, llegó la hora definir al campeón. Luis Islas; Néstor Craviotto, Claudio Arzeno, José Serrizuela, Guillermo Ríos; Diego Cagna, Hugo Pérez, Gustavo López; Daniel Garnero; Albiero Usuriaga y Sebastián Rambert fueron los 11 de Brindisi. Enfrente, Menotti plantó a Navarro Montoya; Nelson Vivas, Fernando Gamboa, Néstor Fabbri, Carlos Mac Allister; Roberto Acuña, Fabián Carrizo, Alberto Márcico; Rubén Da Silva; Sergio Martínez y Luis Carranza. Fue un gran partido, con los dos equipos buscando el gol que les diera el título. Y una definición notable.

Boca había tenido varias oportunidades en la Doble Visera, pero había fallado en la definición y también se había chocado con el arquero Islas en un gran momento. Independiente también lo buscaba, había estado cerca de convertir sin suerte hasta que Gustavo López puso un pase al vacío para la aparición de Rambert, que le sacó ventaja a una defensa adelantada y se la tiró de primera por encima de Navarro Montoya. Un golazo para desatar el festejo del avioncito que había patentado el delantero que años después pasó por Boca y River.

Así, los de Avellaneda se tomaron revancha de la Supercopa 89, donde también se habían cruzado con Boca en la final, pero ahí el festejo fue para los Xeneizes (que por entonces eran dirigidos por Carlos Aimar) en la definición por penales después de dos finales que terminaron 0 a 0. Además, esta vuelta olímpica significó una nueva conquista internacional para el Rey de Copa una década después de lo que había sido su última copa: no salía campeón de un torneo internacional desde la Libertadores 84 cuando superó a Gremio y sumó la séptima.

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