Internacional

Messi y el comienzo de su historia oficial

Hace 16 años, el crack argentino jugaba su primer partido oficial con la camiseta del Barcelona. Frank Rijkaard fue el técnico que lo puso, con el 30 en la espalda, reemplazando a Deco en un clásico frente al Espanyol.

Por Federico Del Río

Apenas habían pasado poco más de cuatro años de su arribo a Barcelona desde Rosario para iniciar una historia que seguramente nadie imaginaba los capítulos que se escribirían después. Sin embargo, y a pesar de ese corto lapso de tiempo, en Barcelona todos ya sabían quién era Messi antes de ese 16 de octubre de 2004 cuando debutó oficialmente en la Primera del club blaugrana. Su zurda, sus apiladas interminables y sus goles en La Masía habían ganado fama rápidamente y todos los catalanes estaban esperando el momento en que Lionel diera el salto al fútbol grande.

Desde Infantiles, Cadetes y Juveniles (las categorías de Inferiores en España), Messi daba qué hablar con un promedio de gol que en algunas temporadas era mayor que uno por partido. Así fue entre el 2000 y el 2003 cuando tuvo su primer contacto con los profesionales. Fue el 16 de noviembre, cuando Barcelona fue invitado por Porto (que por entonces era dirigido por Mourinho) a la inauguración de su estadio. Ahí sumó sus primeros minutos en un amistoso, algo que se repitió el 18 de febrero de 2004 ante el Shakhtar Donetsk.

Su debut oficial estaba cada vez más cerca. Previo al inicio de la temporada 2004/2005 ya se sumó definitivamente al plantel que comandaba Frank Rijkaard. Y fue el holandés quien le dio la chance de tener su estreno oficial: fue nada menos que en el clásico de la ciudad, frente al Espanyol, en el estadio Olímpico de Barcelona. Lionel entró en el segundo tiempo en lugar de Deco, el autor del gol del triunfo. Con el número 30 en la espalda y un rostro que parecía menor a los 17 años que ya tenía, el argentino sumó sus primeros siete minutos en cancha.
  
En esa primera temporada, que terminó con vuelta olímpica en la Liga después de cinco años sin títulos, Messi alternó entre sus participaciones con el equipo de Rijkaard y las presencias más asiduas en el Barcelona B. En total sumó siete partidos con el equipo principal y un gol: el primero de su larga cuenta -aún sigue sumando- fue al Albacete, el 1° de mayo de 2005, por la fecha 34 de ese torneo en el que también sumó su primer título con la camiseta del Barsa.

Lo que vino después, a lo largo de 16 años, es la historia más presente y conocida por todos. La de los récords interminables, los goles que no paran, las vueltas olímpicas y la magia que derrocha en cada partido. Pero aquel 16 de octubre de 2004 fue y sigue siendo un día muy especial para Messi. “Estos minutos los recordaré toda mi vida. Soy muy feliz”, fue su escueta respuesta después del debut oficial, con la felicidad a cuestas por haber escrito el primer capítulo de una historia aún sin final.

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