Internacional

Cuando Barcelona quiso llevarse a Lamela con 12 años

Hace 16 años, el zurdo del Tottenham Hotspur estuvo a punto de mudarse con toda su familia y ponerse la camiseta blaugrana. River le firmó un contrato y becó a él y sus dos hermanos en el colegio para poder retenerlo. 

Por Federico Del Río

Barcelona quiso a Lamela cuando tenía 12 años y estaba en River

Barcelona quiso a Lamela cuando tenía 12 años y estaba en River

Erik Lamela era Coco para todos sus compañeritos de River. Tenía 12 años, el pelo largo, medía 153 centímetros y pesaba apenas 41 kilos. En su sonrisa de nene se asomaban dos paletas que se destacaban en su dentadura. Zurdo, habilidoso y goleador, en Núñez ya sabían que tenían un diamante en bruto. Lo que no se imaginaron fue que el Barcelona ya aparecería en ese momento para llevárselo al fútbol europeo, tentando al chiquilín con la camiseta blaugrana y también a su familia con una vida mejor en la ciudad de Gaudí.

Casa, trabajo y un contrato de 120 mil euros eran la manzana de la tentación para los Lamela. Del otro lado, los dirigentes de River también empezaron a moverse para no perder a un jugador de las Inferiores que ya tenía el cartelito de promesa. "Los padres del chico lo van a embarcar en una aventura que generalmente no termina bien porque va a quedar manchado por una actitud desleal", salió con los tapones de punta Julio Macchi, por entonces vicepresidente en Núñez, mientras el presidente José María Aguilar también preparaba su jugada para contrarrestar la oferta del Barcelona.

El caso Lamela empezó a repetirse en todos los medios argentinos, con entrevistas a sus papás y con el pequeño Erik haciendo jueguitos y contando sobre su corta vida delante de cada cámara que se acercaba hasta su casa. José Lamela, el padre del zurdo, parecía decidido a armar las valijas y mudarse junto a su esposa y sus tres hijos. Sin embargo, después de unos días muy movidos en aquel octubre de 2004, hace 16 años, River ganó la pulseada y pudo mantener al juvenil en el club.

"Competir con Barcelona desde lo económico era imposible. Pero el régimen de compensaciones que estructuramos y que propusimos, además del verdadero inconveniente que es trasladar a un chico de 12 años a un ámbito tan diferente, fueron factores determinantes en la charla", dijo Aguilar para explicar su triunfo. A pesar de ser un futbolista tan joven, River le firmó un contrato y también becó a Erik y sus dos hermanos para que pudiesen estudiar en la primaria y secundaria que funciona en el Monumental. Fue la manera de poder retener al enganche.

"Yo quería ir al Barcelona cuando fuera grande. Me tocó mucho más rápido", había declarado Lamela en una entrevista con el diario Olé cuando parecía que se pondría la camiseta blaugrana. Finalmente, eso no ocurrió y tuvo que esperar casi cinco años para poder debutar con la camiseta de River: fue el 13 de junio de 2009, cuando Néstor Gorosito lo puso en un partido contra Tigre. Duró apenas dos años: a mediados del 2011, después de 36 partidos y cuatro goles, fue vendido a la Roma en 12 millones de euros apenas unos días del descenso de los de Núñez. Y ahí sí voló para iniciar ese recorrido que ahora continúa en el Tottenham Hotspur.

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